El juicio a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama enfila la recta final de las declaraciones de testigos y la mayoría de las cartas empiezan a estar boca arriba. El tándem que conformaron al inicio del juicio las defensas del exministro y quien fuera su asesor no ha descarrilado, pero los abogados ya no pedalean tan sincronizados y, de vez en cuando, el letrado de Ábalos, Marino Turiel, interviene para dejar fuera a su cliente de una actuación atribuida a Koldo García y, otras, es la letrada de este, Leticia de la Hoz, la que tercia para intentar evidenciar que el asesor no hacía nada sin el mandato, o al menos el consentimiento, de su jefe. Estas estrategias se han puesto de manifiesto en la sesión de este martes, la séptima del juicio, cuando la antigua secretaria de Ábalos ha cargado sobre el asesor las visitas constantes de Aldama en la zona más restringida del ministerio o cuando quien fuera jefe de gabinete de Reyes Maroto en el Ministerio de Industria ha señalado a Koldo García como la persona que gestionó una reunión para los socios de Aldama en la trama de los hidrocarburos.

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