Ahí está el tenista que sube una y otra vez la piedra por la montaña, erre que erre, intentándolo una y otra vez. Pero de nuevo agua. Alexander Sísifo Zverev se estrella por octava vez consecutiva contra la dimensión creciente de Jannik Sinner (6-1 y 6-4, en 1h 22m) y luego, ya entrada la tarde, a Valentin Vacherot no le basta con el aliento de los suyos. Muy meritorio lo del monegasco, sin rastro alguno de él hasta hace medio año, pero para superar un reto así, de tanta envergadura como el que le proponía Carlos Alcaraz, hace falta más (doble 6-4, tras 1h 24m). Palmas para él y premio para el murciano, luego el aficionado ya tiene lo que llevaba esperando desde noviembre, cinco meses ya. Una pequeña eternidad. Los dos colosos se reúnen otra vez.Seguir leyendo