El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha remitido una carta a su homólogo ruso, Vladímir Putin, solicitándole un encuentro personal que, hoy por hoy, parece imposible. La misiva, con otros destinatarios indirectos —Washington y Europa—, pretende demostrar al mundo que Moscú prefiere prolongar la guerra indefinidamente a ponerle fin hoy mismo. Putin ha rechazado el encuentro personal con Zelenski. “No le veo ningún sentido de momento”, ha manifestado este viernes, durante su comparecencia en la asamblea plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo. “La decisión es suya. Basta de guerra. [...] Ucrania propone poner fin a esta guerra mediante el diálogo directo entre usted y yo. Propongo una reunión”, escribe Zelenski en un texto enviado el jueves y publicado a última hora en su cuenta de la red social X. “El frente de hoy es la línea desde donde debe comenzar la diplomacia”, añade el dirigente ucranio, que plantea un intercambio de todos los prisioneros de guerra. Moscú ha recibido la carta sin entusiasmo alguno. “Sí, la hemos visto. La publicó en medio de un evento del presidente”, ha respondido de manera escueta el portavoz de Putin, Dmitri Peskov. El viceministro de Exteriores ruso, Mijaíl Galuzin, ha remarcado que no es serio negociar con misivas a la vista de todo el mundo: “¿Cómo se puede recibir una carta abierta por vía diplomática? Si se recibe, se recibirá. Todavía no he escuchado nada sobre esto”. El Kremlin siempre ha insistido en que Putin solo se reunirá con Zelenski para firmar un tratado de paz definitivo. Putin ha despreciado la iniciativa ucrania al remarcar que apenas dedicó tiempo a leer la carta. “Ayer tenía una cena de trabajo con el presidente de Uzbekistán. Sinceramente, no tuve tiempo de leerla. Esta mañana (el portavoz) Peskov volvió a pasarme el mensaje. Lo revisé brevemente”, ha aseverado el dirigente ruso. El mandatario ironizó con que Zelenski mencionó su edad en la carta, 73 años. Molesto, Putin ha respondido que otras autoridades internacionales “son más mayores” y “también cumplen sus funciones”. El dirigente también ha lanzado otro dardo al agradecer a Trump, de 79 años, que “trabajase los modales de Zelenski”. “Aunque queda trabajo por hacer”, ha agregado. El Kremlin sostiene, además, que no puede firmar nada con Zelenski porque no lo considera un presidente legítimo, a pesar de que reconoció su victoria electoral en 2019; desde entonces no ha habido elecciones porque la ley ucrania prevé suspender los comicios en periodo de guerra. De momento, ha subrayado que conquistarán Donbás y que su relación con el presidente de Estados Unidos es de respeto. “Cualquier país en nuestro lugar debería firmar solo con personas que sean legítimas según la Constitución, en este caso la de Ucrania. Este es un asunto que requiere un análisis exhaustivo”, dijo Putin el mismo jueves durante un encuentro con periodistas internacionales en el Kremlin. Este viernes, durante su participación en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Putin ha insistido en que sus fuerzas conquistarán algún día toda la región de Donbás. “Avanzamos con serenidad y confianza hacia la consecución de estos objetivos. Y no cabe duda de que lo lograremos”, ha reafirmado el dirigente, que ha recurrido a un lema de sus fuerzas de seguridad con una enorme carga simbólica, “¡Trabajad, hermanos!”, para alentarles a seguir combatiendo. De hecho, Putin ha vuelto a dejar claro que no renuncia a la capitulación de Ucrania y la sustitución de su gobierno electo por otro afín a Moscú. “Desnazificación”, según el eufemismo del Kremlin. Putin ha remarcado que no se reunirá con Zelenski hasta que el ucranio esté dispuesto a firmar sus exigencias. “Reunirme para andarme con rodeos... ya he pasado por esto. Creo que hay una referencia a los acuerdos de Minsk [en la carta]”, ha manifestado Putin en referencia a los pactos de la guerra de Donbás de 2014 y 2015 que nunca llegaron a ser implementados por ninguna de las partes. Zelenski recordaba en su carta la respuesta que ha dado Moscú hasta ahora a un posible encuentro entre los dos presidentes: una invitación al mandatario ucranio a viajar a la boca del lobo. “Todos han oído a sus representantes [los del Kremlin] decir, sonriendo, que yo podría ir a Moscú. Pero después de estos 26 años no hay nada que un líder ucranio pueda hacer en su capital, del mismo modo que no hay nada que un líder ruso pueda hacer en Kiev”, escribe. Así, Zelenski enumera Suiza, Turquía y los países del mundo árabe como posibles territorios neutrales para llevar a cabo esas hipotéticas negociaciones de paz cara a cara. “Otros participantes podrían sumarse a nuestras conversaciones bilaterales”, añadía Zelenski. “Creemos que Europa debería formar parte de este proceso”, enfatiza el líder ucranio, subrayando que todas las cuestiones de seguridad atañen al resto del continente. El mandatario también defiende la participación de Estados Unidos: “Podría ayudar a definir una nueva arquitectura de seguridad en esta parte del mundo”, apunta. Sin embargo, desdeña los opacos resultados del encuentro que mantuvieron Putin y Donald Trump en su cumbre de Alaska el año pasado: “Usted mismo”, dice, dirigiéndose al presidente ruso, “puede comprobar que las cuestiones ucranias y europeas no fueron decididas en Anchorage”. Por otro lado, Zelenski recuerda a Putin las pérdidas humanas y económicas que está sufriendo Rusia, como forma de convencerle para que dé el paso hacia la paz. “Como usted mismo suele decir, tenemos que hacer números”, señala. “Más de 30.000 soldados rusos han muerto o resultado heridos en mayo”, prosigue. Y enumera otros problemas como los ataques de drones, la escasez de combustible en algunas regiones y las restricciones en general a las que está sometida la población rusa. En paralelo, Putin hacía sus propios cálculos ante las agencias de noticias internacionales. “Ucrania ronda las 40.000 pérdidas al mes”, afirmó el presidente ruso, antes de mencionar la dureza de la movilización ucrania tras cuatro años de guerra. En todo caso, Zelenski terminaba su carta con esta advertencia: “Si usted no llega personalmente a la conclusión de que es hora de terminar esta guerra, Ucrania seguirá luchando por su existencia. Contamos con quienes nos apoyan”. Y apostillaba: “Usted tendrá que luchar aún más por su propia existencia, no por la de Rusia, sino por la suya. Y esto no es una amenaza mía ni de Ucrania. Es un hecho de la historia rusa que usted conoce bien: cuando Rusia se cansa, llega el cambio”. Sin embargo, el entorno de Putin le ensalza a la altura de otras figuras históricas rusas victoriosas. La intervención del dirigente comenzó con un vídeo en el que el presidente ruso compartía protagonismo con la emperatriz Catalina II, bajo cuyo reinado Rusia se anexionó Crimea y las zonas que hoy son el sur de Ucrania y el este de Moldavia, y el dictador soviético Iósif Stalin. La zarina era presentada como la promotora de una declaración para la navegación neutral, el líder soviético como parte de la coalición contra Hitler, y el propio Putin como salvador de una Siria “al borde del colapso” en 2015. A pesar de las sanciones, del enorme tijeretazo de la industria civil a la inversión, de su dependencia tecnológica de China, y de que los drones ucranios de nueva generación han cambiado la faz del campo de batalla este año, Putin prometió a su población que Rusia no se ha descolgado en la carrera tecnológica, aunque para ello tuvo que citar a la superpotencia que le ha mantenido a flote estos años de guerra. “Nuestra socia estratégica, China, posee la mayor cantidad de patentes en el campo de la inteligencia artificial, donde, por cierto, Rusia también tiene muy buenas perspectivas”, afirmó Putin. Eso sí, reconoció que ganar o perder esta carrera marcará el futuro de su país: “Los grandes Estados, las verdaderas civilizaciones, se enfrentan a una disyuntiva histórica: o crean su propia plataforma tecnológica, o se convertirán en periferias digitales”.
Putin cierra la puerta a la petición de un cara a cara de Zelenski: “No le veo ningún sentido”
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha remitido una carta a su homólogo ruso, Vladímir Putin, solicitándole un encuentro personal que, hoy por hoy, parece imposible. La misiva, con otros destinatarios indirectos —Washington y Europa—, pretende demostrar al mundo que Moscú prefiere prolonga
This article is aggregated from El Pais. DayOff News presents the headline and excerpt to help you discover global news. Click below to read the complete article on the original publisher's website.
Read Full Article at → El Pais