La crisis por el brote del virus de los Andes en el crucero antártico MV Hondius empezó el 20 de marzo, cuando unas 170 personas embarcaron en Ushuaia (Argentina) para disfrutar de una expedición por las aguas antárticas en un buque reforzado para el hielo. Un mes y medio después, se ha convertido en un problema de salud pública focalizado por ahora en un barco, y con riesgos de contagio reducidos entre humanos, que no debería dejar espacio para los egoísmos nacionales en cuestiones de salud pública, y debería servir para mejorar la coordinación ante brotes como este.

Seguir leyendo