Éric Sadin (París, 1973) se levanta y da vueltas por el salón de su apartamento parisiense cuando algún argumento le apasiona. Su propia voz le anima a hacerlo. Ha desarrolla­do un pensamiento crítico, plagado de titulares y bellos análisis sobre el futuro que cabalgan el pensamiento filosófico y social del último siglo para llegar a una conclusión lacerante en una decena de libros. Nos hemos vueltos idiotas y vamos camino de serlo todavía más. Lejos de estar amenazados por una inteligencia suprema que nos aterrorizará, como aquel Skynet de Terminator —“es un pensamiento de adolescente retrasado”, matiza todavía de pie—, estamos sometidos por nuestra propia pereza, que terminará entregando las armas —intelectuales y creativas— a la inteligencia artificial generativa.Seguir leyendo