“Era el último sitio donde me imaginaba vivir”, comienza Omar Sosa Bartolomé: editor, director creativo, diseñador, comisario y exsocio de la agencia Apartamento. “Esta es una zona donde ya el Ensanche se convierte en gris absoluto”, continúa. “El otro día miré un mapa de Barcelona y aquí en los años treinta no había nada. Esto era un baldío y estaba la cárcel y nada más. Por aquí vivía el gremio de zapateros y estos bajos debían de ser sus ateliers. Cuando los encontramos, estaban conservados todavía de origen, de 1988, y no tenían ningún edificio encima. Al ver esto, en un patio, sin nada de ruido, con luz todo el día, no me lo podía creer. Hablé con mi amigo Igor Urdampilleta [del estudio Arquitectura-G] y le dije: haz lo que te de la gana. Pero él hizo una casa como de playboy de los setenta. Entonces pusimos orden y funcionalidad y poco a poco surgió esta configuración tan peculiar”.

Seguir leyendo