Cuando las encuestas reflejan desde hace tiempo un cierto distanciamiento de los ciudadanos con la política, son pocos los cargos públicos que no necesitan presentación. Dos de ellos, Irene Montero y Gabriel Rufián, se reúnen este jueves en Barcelona para hablar de la unidad de la izquierda —un debate que de momento los partidos afrontan cada uno desde su trinchera—, de cómo encarar las próximas generales y ser capaces de frenar el avance de la derecha y la extrema derecha en un contexto geopolítico marcado por las guerras que impactan también en la economía y el debate doméstico.Seguir leyendo