En un gesto pactado con el Vaticano, el Rey se ha referido en su discurso de bienvenida a León XIV en el Salón de Columnas del Palacio Real al asunto más espinoso de la visita: las denuncias de pederastia contra miembros del clero, que el Pontífice no ha abordado en su primera intervención pública en España.

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