Adiós al ladrillo rojo en Madrid: cómo los ‘bloques cebra’ y los sistemas de aislamiento están borrándolo de las calles
De la plaza de Toros de Las Ventas a la Casa Árabe, el complejo industrial de Matadero, la ampliación del Museo del Prado de Rafael Moneo o la Casa de las Flores de Secundino Zuazo. Madrid tiene un vínculo histórico con el ladrillo rojo que va más al
De la plaza de Toros de Las Ventas a la Casa Árabe, el complejo industrial de Matadero, la ampliación del Museo del Prado de Rafael Moneo o la Casa de las Flores de Secundino Zuazo. Madrid tiene un vínculo histórico con el ladrillo rojo que va más allá de sus edificios emblemáticos. Su conexión con este elemento constructivo de barro carmesí está enlazada con lo afectivo y con lo social a través de las decenas de bloques de viviendas de estilo neomudéjar de finales del siglo XIX, pero también con las colonias de los años sesenta y setenta de los barrios periféricos, de Vallecas a Carabanchel, el barrio de El Pilar o el popular Usera. Una pieza maciza de arcilla, que no supera los 24 centímetros de largo, y que ha dado identidad arquitectónica a una ciudad que decía carecer de ella, y que ahora está en riesgo de desaparecer antes incluso de ser reconocida. Seguir leyendo