Buscando en el archivo de Longleat House en el condado inglés de Wiltshire unas memorias de Violet Dickinson amiga íntima y mentora de Virginia Woolf la académica Urmila Seshagiri se topó con tres cuentos inéditos de la autora de Las olas que ahora llegan por primera vez al lector español.Publicados en inglés el pasado otoño la editorial española Páginas de Espuma está detrás de la primera traducción que llegó a las librerías días atrás una edición especial e ilustrada inspirada en los libros de esa época; la de Lumen lo hará este 7 de mayo con el título La vida de Violet.Se conocía un primer manuscrito de 1907 que se conservaba en la New York Public Library pero ésta es una versión posterior de 1908 mecanografiada y corregida por la autora lo que indica según la traductora Patricia Díaz que le daba más importancia de lo que hasta ahora creían los estudiosos y biógrafos."El libro nos acerca a una joven Virginia de 26 años que ya es escritora profesional que escribe ensayos para la prensa pero empieza a tantear la ficción –su primera novela Fin de viaje es de 1915–" recuerda Díaz autora del prólogo de Violet.Se trata de tres historias breves 'Galería de amistades' 'El jardín mágico' y 'Una historia para hacerte dormir' inicialmente escritas sin intención de publicarlas para que las leyera su amiga y para su propia diversión y experimentación.El germenDíaz cree que es "un caramelo" para cualquier amante de la obra de Woolf por varios motivos. Porque permite ver a una gran escritora dando sus primeros pasos en ficción las conexiones entre biografía y novela entre lo factual y lo imaginario que van a estar siempre muy presentes en su obra ya están allí.Se puede decir sostiene que Violet "prefigura Orlando" una de sus grandes novelas. "En Orlando ya está la madurez de su genio y este es un texto experimental pero la guía es la misma es decir es una biografía medio real medio inventada inspirada por el amor de una mujer".También aparece la temática feminista. Woolf incide en la mala formación y educación que reciben las mujeres y habla de esa idea del espacio propio –aquí dice un "cottage propio"– a la que dedicará después uno de sus ensayos más célebres Un cuarto propio."El deseo de vencer las limitaciones que una sociedad patriarcal impone a las mujeres atraviesa todo el libro" dice la traductora y experta en literatura inglesa.En tercer lugar aparece una Woolf divertida que Díaz también reivindicó en Las cartas de Woolf. "Aquí en España con su suicidio y con sus crisis depresivas tiene una imagen un tanto triste o lúgubre pero era una persona muy muy divertida y con una gran vitalidad" apunta.Una relación de amor castaAunque hubo intentos de publicación anteriores no llegaron a buen puerto. En 1955 la agencia que llevaba el archivo de Violet Dickinson le ofreció al marido de Virginia Leonard Woolf comprar el texto corregido pero éste no quiso hacerlo.Más tarde el poeta y editor John Lehman –coeditor de Hogarth Press la editorial fundada en 1917 por los Woolf– entusiasmado con el tono lúdico de los cuentos le pidió permiso para publicarlos en London Magazine pero lo rechazó con el argumento de que "solo era un chiste privado y no muy bueno".Díaz describe la relación entre Woolf y Dickinson como una relación de amor sin sexo. "Era una relación de gran intimidad física en cuanto a besos y abrazos y dormir juntas pero no sexual Virginia tuvo muchos problemas en ese campo".El periodo de mayor intensidad de esa amistad fue entre 1902 y 1907. Woolf se mudó de la casa paterna a Bloomsbury pero mantuvieron la correspondencia. "Probablemente era correspondida pero no lo sabemos porque las cartas de ella se destruyeron Virginia las destruyó pero Quentin Bell el sobrino y autor de la primera biografía lo da por sentado era una relación casta pero íntima".Con información de EFE.