Tras la muerte de Carlos "El Indio" Solari uno de los aspectos que vuelve a cobrar relevancia es la forma en que construyó una vida alejada de los medios y de la exposición que acompañó su enorme popularidad. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hizo del hermetismo una marca personal y convirtió su residencia de Parque Leloir en el principal símbolo de esa búsqueda de privacidad.Durante años Solari evitó mostrar detalles de su vida cotidiana. Las entrevistas fueron escasas las apariciones públicas limitadas y las referencias a su entorno familiar siempre estuvieron cuidadosamente controladas. En ese contexto su propiedad en Parque Leloir se transformó en mucho más que una vivienda.Ubicada en una de las zonas residenciales más exclusivas del oeste del Gran Buenos Aires la propiedad cuenta con extensos jardines un estudio de grabación y un amplio taller repleto de herramientas uno de los rincones preferidos del artista. Allí fueron tomadas algunas de las pocas imágenes que se conocieron de su intimidad.A pesar de los esfuerzos de Solari por mantener su intimidad lejos de la mirada pública la ubicación de la vivienda terminó asociándose a su figura con el paso de los años. Incluso hoy al buscar "Indio Solari" en Google Maps la plataforma muestra una referencia vinculada a la calle Calixto Oyuela en Ituzaingó.Rodeada de vegetación y alejada del movimiento de los grandes centros urbanos la casa ofrece las condiciones que el músico consideraba indispensables para vivir con tranquilidad junto a su esposa Virginia y su hijo. La seguridad era una de sus principales preocupaciones y según contó en distintas oportunidades había tomado diversas medidas para proteger su entorno más cercano.En la última entrevista que le dio a Andy Kusnetzoff en Urbana Play el año pasado el Indio se permitió abrir una pequeña ventana a la intimidad de su hogar. Allí describió la propiedad como "un pequeño resort" diseñado a su medida. "Este es un pequeño resort que me hice para mí mismo con el estudio y la pileta con agua termal para hacerme la cura que no sabía que iba a necesitar" recordó el músico al referirse a la casa donde pasó gran parte de sus últimos años.Durante esa misma charla el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota reveló algunos detalles de la historia de la vivienda. Según contó la construcción formaba parte de las antiguas instalaciones vinculadas a las caballerizas de la zona y conservaba elementos arquitectónicos que despertaban el interés de especialistas. "Los arquitectos vienen a sacarle fotos al portón y yo no me doy cuenta de que tiene valor arquitectónico" comentó.También relató las modificaciones que realizó para adaptar la propiedad a sus necesidades cotidianas. Con su característico humor recordó que durante la remodelación descubrió aspectos poco funcionales del diseño original. "Me di cuenta de que esta casa era para culos con pespuntes porque por ejemplo la cocina no tenía salida al parque y tenía pasa platos" bromeó.Dentro del predio funciona además Luzbola el estudio de grabación donde desarrolló buena parte de su producción artística de las últimas décadas. Allí componía grababa y trabajaba en nuevos proyectos lejos de la exposición pública en línea con una personalidad que siempre privilegió el anonimato por sobre la celebridad.El propio Solari reconoció en numerosas entrevistas que la fama le resultaba difícil de sobrellevar. La dimensión que alcanzó su figura dentro del rock argentino convirtió cualquier salida cotidiana en una situación compleja. Por eso con el paso del tiempo redujo aún más sus apariciones y profundizó un estilo de vida reservado que contrastaba con la masividad de su obra.Paradójicamente uno de los artistas más populares de la historia de la música argentina fue también uno de los más celosos de su vida privada. Y esa búsqueda permanente de discreción encontró en Parque Leloir el escenario perfecto para mantenerse lejos de los reflectores incluso cuando millones de seguidores seguían atentos cada uno de sus movimientos.SN