El médico español José Manuel Felices explicó cómo el proceso de ebullición de la cerveza eliminaba bacterias letales frente al agua contaminada del siglo XIX. El especialista describió que en la antigüedad esta bebida alcohólica representaba una alternativa de supervivencia frente a los brotes de cólera y fiebre tifoidea que azotaban a Europa.A través de su análisis histórico publicado en redes sociales el profesional expuso la paradoja de que un elemento considerado perjudicial para la salud en la actualidad llegó a funcionar como un protector sanitario hace 200 años. En el video Felices comienza con la siguiente afirmación: “Entre la cerveza y el agua hay un claro ganador y es la cerveza".“El proceso de hacer cerveza requiere hervir el agua por tanto elevar su temperatura y matar gran parte de los microorganismos que hay en ella” explicó. Esa ebullición eliminaba numerosos patógenos presentes en fuentes hídricas sin tratar lo que convertía a la cerveza en una alternativa más segura que consumir agua contaminada.Sin embargo el divulgador aclaró que esta situación corresponde a una realidad muy distinta de la actual. “Pero ese era el panorama de hace doscientos años estamos hablando del Londres del siglo XIX” señaló. Según explicó las deficiencias en el saneamiento y el acceso al agua potable obligaban a elegir entre distintos riesgos para la salud. Hoy en cambio “la ciencia ha avanzado y ya no necesitamos el alcohol para beber agua de manera potable” concluyó destacando que los sistemas modernos de tratamiento garantizan la seguridad del suministro hídrico.“Siempre que tengas que elegir algo de beber que sea agua aunque sea de los floreros” concluye José Manuel Felices dejando en claro la importancia del agua en nuestras vidas.La Organización Mundial de la Salud detalla que el consumo regular de bebidas alcohólicas incrementa el riesgo de desarrollar cirrosis hepática pancreatitis y diversos carcinomas. Las pautas sanitarias contemporáneas descartan cualquier propiedad protectora de estas sustancias y recuerdan que la hidratación humana debe basarse únicamente en fuentes puras exentas de compuestos químicos.La evolución del agua potable y el impacto de los fermentadosEstudios históricos sobre salud pública demuestran que las poblaciones europeas presentaban tasas elevadas de mortalidad debido a la contaminación de los pozos comunitarios urbanos. La introducción de procesos térmicos industriales en la elaboración de alimentos disminuyó de forma colateral la incidencia de diarreas mortales un hito que modificó la demografía de las grandes urbes.La medicina moderna sostiene que el organismo humano requiere aproximadamente dos litros de agua por día para asegurar la filtración renal y la regulación térmica. Reemplazar este componente fundamental por sustancias fermentadas altera los procesos osmóticos celulares promueve la deshidratación tisular y sobrecarga las funciones de desintoxicación del hígado.El desarrollo de sistemas de filtración por ósmosis inversa y la cloración masiva erradicaron las bacterias patógenas de las redes de distribución domiciliaria en el siglo veinte. Estas tecnologías sanitarias volvieron obsoletos los antiguos métodos de prevención basados en la ingesta de alcohol consolidando un modelo de protección biológica accesible para toda la población global.