El deseo por preservar una apariencia joven está bastante extendido. Pero hay un asunto va más allá de la belleza: algunos factores de la vida cotidiana pueden acelerar al envejecimiento y terminar afectando el sistema inmunológico.Entre ellos se encuentran el estrés el exceso a la exposición solar el consumo excesivo de alcohol y por supuesto la falta de sueño.Ocurre que dormir es una función biológica esencial al punto de que no hacerlo puede poner en riesgo la vida. Así lo advierte el médico mexicano Víctor Manuel Rodríguez Molina de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).Cómo es que dormir bien impide el deterioro progresivo en el cuerpoEl sueño ocupa cerca de un tercio de la vida humana y aquello no es tiempo perdido. Por el contrario es durante la noche cuando el organismo activa procesos fundamentales para su equilibrio.“Dormir es como darle mantenimiento a un edificio” explicó Rodríguez Molina especialista en funciones del cerebro a la revista UNAM Global en la entrevista titulada ¿La falta de sueño puede causar la muerte?A lo largo del día el organismo se expone a múltiples factores que lo desgastan desde el estrés y la mala alimentación hasta infecciones leves o procesos inflamatorios. Nada de eso necesariamente provoca enfermedad inmediata pero sí genera un deterioro progresivo.Durante el sueño ese daño se repara: las células regeneran tejidos y restauran funciones alteradas.El descanso nocturno y su importancia en la eliminación de oxidantesEn el cerebro se encuentra un importante proceso para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Durante la vigilia el metabolismo produce sustancias conocidas como oxidantes. Si no se eliminan pueden dañar las células y agravar enfermedades.Es durante el descanso nocturno cuando el sistema nervioso activa su “limpieza”: un fluido incoloro y transparente conocido como líquido cefalorraquídeo recoge esos desechos y los transporta para su eliminación.Este líquido —que fluye en el cerebro y la médula espinal— cumple otras funciones clave: nutre al sistema nervioso regula el equilibrio químico del cerebro y contribuye a su oxigenación. Si ese proceso falla por ejemplo cuando no se duerme lo suficiente el impacto puede ser acumulativo.“Si el cerebro no reduce este proceso de oxidación podría generar daño o complicar enfermedades” advirtió el doctor mexicano.Las consecuencias negativas de dormir malLas consecuencias de dormir mal no tardan en aparecer. A corto plazo lo primero que se resiente es la atención. La falta de descanso reduce la capacidad de concentración y aumenta el riesgo en tareas que requieren precisión. También aparecen fallas en la memoria inmediata torpeza motora —como dejar caer objetos— y una mayor irritabilidad.Pero los efectos van más allá del mal humor o el cansancio. La privación sostenida del sueño altera el funcionamiento general del organismo.Rodríguez Molina citó estudios en ratones que sugieren que la falta prolongada de sueño podría provocar muerte neuronal. Y a diferencia de otras células del cuerpo las neuronas no se regeneran fácilmente.Por su contraparte un sueño reparador mejora el estado de ánimo la energía física y mental y contribuye a un mejor control de enfermedades.Las recomendaciones son conocidas. Entre ellas se encuentran evitar cenas abundantes y no irse a dormir inmediatamente después de la comida así como reducir el uso de pantallas antes de acostarse.Si a pesar de mantener estos hábitos el descanso resulta deplorable es recomendable consultar con un especialista en trastornos del sueño.La forma en que el mal sueño afecta la edad del cerebroMantener un sueño correcto evitará el envejecimiento biológico. Es que las personas con mala calidad del mismo pueden llegar a presentar una no correspondencia entre la edad cerebral biológica y la cronológica.Así lo señaló el artículo Minimum combined sleep physical activity and nutrition variations associated with lifeSPAN and healthSPAN improvements: a population cohort study publicado en febrero 2026 en la prestigiosa revista The Lancet.A partir del análisis de miles de participantes del UK Biobank del Reino Unido los investigadores estimaron la edad biológica del cerebro es decir cuánto aparenta haber envejecido más allá de los años reales.Un sueño de 8 horas diarias se asoció con una mejora sutil pero significativa en la longevidad saludable en comparación con unas 54 horas: hubo una ganancia en la longevidad de 4 años aunque las mejoras se anularon con duraciones superiores a las 85 horas.Esa diferencia se reflejó en cambios estructurales como un menor volumen en ciertas áreas cerebrales o alteraciones en la integridad de su tejido. Los mismos son patrones típicamente asociados al envejecimiento.