La idea acerca de una Argentina como un Edén por la abundancia de sus recursos naturales está tambaleando. Al menos bajo la visión de algunos economistas muy escuchados. Andrés López y Juan Carlos Hallak se propusieron demostrar que tal vergel puede existir pero no alcanza. En una exposición organizada por la Universidad Tres de Febrero López y Hallak presentaron un trabajo titulado: El lugar de Argentina en el mundo más allá de los recursos naturales. Y así se refirieron a las oportunidades a través de agregar valor y diferenciar productos y servicios. Es una apuesta ambiciosa y transversal. La buena noticia es que está en marcha. “El camino propuesto no parte de cero sino que ya existe una estructura productiva capaz de innovar y exportar productos y servicios diferenciados en un amplio abanico de sectores” sostuvieron.Hay reservas que parecen infinitas como el gas de Vaca Muerta y los minerales de la Cordillera. Pero “nuestra disponibilidad de recursos naturales presente y futura no es tanta como Australia Noruega y Canadá” señalaron.Como dato las exportaciones argentinas de commodities basadas en recursos naturales se ubican en US$ 1.200 por habitante muy por debajo de los US$ 30.000 per cápita de Noruega US$ 13.000 de Australia US$ 7.300 de Canadá y US$ 5.000 de Nueva Zelanda. El indicador se encuentra lejos de países petroleros como Qatar y Kuwait. También de Chile el país de la región con mayor abundancia de esos recursos.López y Hallak destacan que en Argentina la mayor parte del empleo y del valor agregado se genera en los servicios que representan 74% del empleo privado registrado y el 68% del valor agregado. La industria manufacturera tiene una participación de 19% en el empleo y 18% del valor agregado. El agro 5% del empleo y 8% del valor agregado mientras que las industrias extractivas a las que tanto se apuesta aportaron apenas 1% del empleo y 5% del valor agregado.Las exportaciones se concentran en una pequeña cantidad de productos de origen agropecuario. Entre 2021-2024 cerca del 53% fue explicado por tres complejos: oleaginoso cerealero y carne/cueros. Si se suma petróleo y gas y minería explican más del 65% de las exportaciones. Los autores llaman la atención acerca de que nuestra economía es cerrada en la comparación internacional. Su coeficiente de apertura promedió 30% contra un coeficiente promedio de 90% para el resto del mundo. En exportaciones el país pesa apenas 03% en el PBI mundial.“La estabilización es una condición necesaria para que la Argentina vuelva a crecer pero no suficiente para que pueda hacerlo en forma sostenida en el tiempo. La economía debe transitar una trayectoria de desarrollo e internacionalización productiva que esté basada no solo en la inversión en capital físico sino también en la acumulación de capital humano y en la capacidad de generar valor a través de la innovación el diseño y la calidad transformando su estructura productiva y exportadora hacia mayores niveles de complejidad y diversificación”.Eso sí dicen que es posible. Puestos a dar ejemplos comentaron que el Instituto Massone exporta US$ 100 millones anuales en hormonas para la fertilidad humana principalmente a Alemania. También Sinteplast que en sus embarques de pintura a América Latina se diferencia con un servicio de asesoramiento minorista que no ofrecen las multis. Otro caso es Arcor que exporta golosinas con una estrategia de adaptación a los gustos locales como su Bon o Bon relleno de té verde en Japón y mousse de limón en Brasil. Mencionaron los diseños y confección en Jazmín Chebar Rapsodia y María Cher. Y el de IMS que logró colocar heladeras exhibidoras a Sudáfrica. Otro caso relevante es Laboratorios Raffo que exporta casi US$ 100 millones de medicamentos hormonales a Uruguay y Promedón una empresa cordobesa de implantes médicos que vende prótesis e instrumentos quirúrgicos a Brasil Alemania y Chile por US$ 10 millones como ILVA (porcelanato) y FV (grifería) entre muchas otras. Lo cuentan muy entusiasmados.